Crónica: Alba Fernández
Fotografías: Álvaro Carrera
La gran final masculina by García Millán de la Copa Colegial dejó un duelo intenso entre El Pilar y Calasanz, disputado en Valencia, con un claro vencedor tras cuarenta minutos de dominio físico, ritmo alto y mucho acierto ofensivo. Calasanz se llevó el título por un contundente 32-66.
El encuentro comenzó con igualdad y nervios propios de una final. El Pilar intentó mantenerse competitivo desde la defensa y el esfuerzo colectivo, pero Calasanz encontró pronto ventajas en transición y en el juego exterior. El primer cuarto terminó con una renta corta para los colegiales de Calasanz (8-14), aunque ya se intuía el potencial ofensivo del campeón.
En el segundo periodo llegó el primer gran golpe del partido. Calasanz aumentó la intensidad defensiva, cerró el rebote y aprovechó cada pérdida para correr la pista. El parcial antes del descanso dejó el marcador en 16-33, una diferencia importante que obligaba a El Pilar a remar contracorriente.

Tras el paso por vestuarios, El Pilar trató de reaccionar con orgullo y carácter, buscando canastas rápidas y elevando la agresividad defensiva. Sin embargo, Calasanz respondió con madurez, moviendo bien el balón y encontrando siempre al jugador liberado. El tercer cuarto prácticamente sentenció la final con un 19-51 que reflejaba la superioridad del conjunto vencedor.
En el último periodo, Calasanz administró la ventaja sin bajar el ritmo competitivo. El Pilar nunca dejó de luchar, arropado por su banquillo y afición, pero la diferencia ya era demasiado amplia. El 32-66 final confirmó a Calasanz como campeón de la Copa Colegial masculina tras una actuación muy sólida en ambos lados de la pista.
Una final marcada por el trabajo colectivo, la intensidad defensiva y la capacidad anotadora de un Calasanz que supo jugar con personalidad el partido más importante del torneo.

















































































































































