El sueño eterno

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Nacho Bonilla
18 de abril de 2026
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50-54
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SMP Marianistas (Marianistas)
Alemán (Masculino)
Fotografías: Andrea Martín / Almudena Sopeña


No querían despertarse de un sueño tan bonito y no lo hicieron. Pese a que los Leones Marianistas rugieron hasta el último instante para devolverles a la realidad, el Alemán volvió a ejercer su papel de matagigantes, tal y como llevaba haciendo durante toda la competición y se alzó con su primer Estandarte de campeones de la Copa Colegial en una Gran Final para el recuerdo.

Y es que el pabellón de Marianistas presentaba un lleno histórico con las gradas (y lo que no eran las gradas) a rebosar de aficionados locales y de multitud de seguidores que acudieron ataviados con sus banderas para apoyar al colegio Alemán en un momento histórico. Los nervios y las emociones estaban a flor de piel incluso desde antes del comienzo del duelo.

Los chicos dirigidos por Sonia Maroto querían dejar claro desde el salto inicial que a intensidad no les iba a ganar nadie pese a ser solamente ocho jugadores para la rotación, mientras que su rival disponía del doble de efectivos.

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El primer cuarto iba a ser un partido “siete contra siete”. Sí. No nos hemos vuelto locos. Los dos “7” vivieron un duelo al atardecer con intercambio de disparos que alcanzaban a sus rivales, pero se anulaban mutuamente. Tres triplazos que levantaban a la grada local de Mario Polo eran contrarrestados por diez puntos del inefable Luismi Fernández, que dejaba claro quien ha mandado durante toda esta Copa Colegial. No en vano, acababa de recibir en los prolegómenos del partido el trofeo AS del mes de marzo y veía el MVP de la competición en el horizonte. 13-15 para un primer cuarto eléctrico, presagio de lo que venía por delante.

El Rey León quería mostrar sus tres coronas colegiales y tirar de experiencia y apoyo en la grada, pero estaban desacertados en ataque. Y eso que Javier Royo aparecía en escena para ser ese jugador decisivo que ha sido hasta la fecha en los anteriores partidos. Marianistas se fajaba en defensa y anulaba por momentos a la estrella de los Panteras. Pero había más plan además de Luismi. El Alemán jugaba sus mejores minutos como equipo en toda la competición y aportaba soluciones cuando su capitán no tenía vías de ataque. Los hermanos Gracia, Javier y Enrique, disfrutaban de uno de sus últimos partidos jugando juntos al baloncesto (spoiler: no será el último. Nos espera Granada) y lograban mantener el equilibrio antes del descanso marchándose al segundo tiempo con un punto de ventaja (24-25) en el electrónico.

Tras la reanudación, la intensidad del partido aumentaría. Era un "ahora o nunca". La oportunidad de ser campeones estaba al alcance de la mano de ambos equipos. Con las dos gradas (una animación de diez) desgañitándose apoyando a sus equipos, se sucedían acciones con la velocidad a la que suele jugar el Alemán y la marcha de más que metían los de Andrés Herrero, sabedores de que el físico podía ser la clave. En los Panteras, Luismi Fernández se convertía ya en la llave del tesoro. Solamente la última canasta del cuarto llevaría un nombre diferente al suyo, el de Javier Gracia, mientras que los Leones tiraban de su gran juego exterior para ponerse por delante en el marcador en el ecuador de este tercer periodo con un Sergio Cortiñas tomando el mando de las operaciones. Dos triples consecutivos del propio Cortiñas y de Juan Grávalos ponían la máxima del partido en +6 para los locales y Sonia Maroto y Jorge Rincón paraban el partido para dar aire a los suyos y cortar la racha marianista.

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Sí. Funcionó. Luismi on fire. Esta final no se le escapaba. Era su sueño, el de sus compañeros y el de todo un colegio. Seis puntitos del tirón para él y cierre por parte de su escudero Javier Gracia para empatar el duelo a ocho del final. Vaya último cuarto nos esperaba.

La afición de Marianistas ya sabe de qué va esto. Ejercían presión máxima sobre el rival con un ruido infernal en cada ataque visitante. Pero los del Alemán aprendían pronto. Banderas al viento y a por el Estandarte. Apretaban los Leones en el inicio, pero las muñecas de Cortiñas y Guallart acusaban los nervios y fallaban desde la línea de tiros libres unos puntos que echarían de menos al final. Problemas con las faltas: Luismi Fernández hacía la cuarta y debía controlarse en defensa para no irse antes de tiempo de su día más especial. A cuatro del final, Marianistas entraría en barrena. Caos y atasco en ataque que aprovechaban unos Panteras que demostraban ser mucho más que solamente su líder y jugaban grandes minutos de baloncesto. Un parcial de 0-9 para no despertar de este sueño eterno en el que viven en esta edición de la Copa Colegial. Y, para colmo de males, Javier Royo se marchaba al banquillo con cinco faltas a minuto y medio del final y con una remontada por hacerse (47-52).

Un gran triple del mejor hombre de Marianistas en la final, Mario Polo, daba vida a los suyos con un minuto por jugarse, pero las Panteras no soltarían a su presa y se llevaban el león al agua y el Estandarte a su colegio por un ajustado 50-54. Una final que permanecerá mucho tiempo en las retinas del casi millar de espectadores que poblaron el pabellón de las orillas del Canal. Un partidazo de esos con mayúsculas en el que el colegio Alemán hizo historia llevándose su primer Estandarte de campeones ocho años después de su debut en la competición. Un gran trabajo coral de un colegio que ha puesto toda su ilusión durante tanto tiempo para obtener este éxito.

Y es que el sueño no acaba. Panteras: seguid soñando. Nos vemos el 15 de mayo en Granada y soñaremos juntos con el título de campeones nacionales. Porque este equipo, como diría Nico Sanz… tiene aura.

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